El Instituto Espírita de Ciencias Integrativas (IECI) y la UFRN promueven la acción de extensión Yoga Integral, una iniciativa orientada a promover el bienestar y la salud integral.
La práctica integra los sistemas físico, emocional y energético, con el objetivo de ampliar la percepción y permitir una experiencia más pacífica, auténtica y receptiva. Las clases se realizan los sábados, de 10 a 11 horas, del 18 de abril al 19 de diciembre, en la Rua Praia de Muriú, 260, en Ponta Negra, Natal/RN.
La actividad es impartida por la profesora Roberta Maziero, del Departamento de Artes (DEART/UFRN). En total, se ofrecen 30 plazas para la comunidad de la UFRN y 30 plazas para personas asistidas por el IECI. La inscripción deberá realizarse in situ, el día de la clase.
Con más de 20 años de experiencia en la práctica y 15 años de experiencia como profesora, Roberta Maziero destaca la dimensión sensible de la enseñanza del Yoga: "Trabajas una limpieza mental, emocional y energética de ti mismo para que esta práctica satisfaga las necesidades de las personas. Todo este repertorio de movimientos, técnicas de respiración y meditación está organizado por tu propia intuición", dice. La profesora también destaca los impactos de la práctica en la vida cotidiana, especialmente en la construcción de un equilibrio entre acción y pausa: "Lo primero que observo en las personas que comienzan a practicar Yoga es que aprenden a relajarse, esta es una de las lecciones y pilares del yoga. En la vida tenemos el momento de acción y el momento de pausa, es en esta pausa que observamos los frutos de nuestra acción, nos reconectamos y, con más claridad, damos el siguiente paso. La práctica de yoga es ese equilibrio entre acción y pausa".
El Yoga Integral es una práctica milenaria que desarrolla el estado de presencia a través de posturas (asanas), técnicas de respiración (pranayamas), meditación -tanto pasiva (con foco de atención) como activa (con movimientos repetitivos)- y relajación. La propuesta integra los sistemas físico, mental, emocional y energético, ampliando la percepción de uno mismo, del entorno y de las conductas, además de promover una vida más equilibrada.
Durante las prácticas, los sonidos producidos por instrumentos como el gong, el cuenco de cristal, la caja de shruti, el hang drum, el palo de lluvia y el xilófono ayudan al sistema nervioso central a alcanzar un estado de equilibrio, basado en el binomio acción y pausa. Las posturas contribuyen al funcionamiento de órganos, tejidos y sistemas corporales, mientras que pranayama promueve la regulación del tono muscular y una mayor conciencia emocional. La meditación ejercita el estado de observación y la relajación favorece el desapego y el replanteamiento de las experiencias.
Las actividades se desarrollan semanalmente, con una duración de una hora por sesión, y no necesariamente siguen una progresión lineal, permitiendo trabajar diferentes elementos del yoga a lo largo del curso.
Al final, la iniciativa contribuye al desarrollo de la autoconciencia y la salud integral, además de fortalecer la capacidad de los participantes para enfrentar los desafíos cotidianos. La acción también refuerza el papel de la extensión universitaria en la promoción de una vida más consciente, equilibrada y socialmente comprometida.
